
“Manzano, el arbolito que aprendió a ser feliz"
Con la alegría y el entusiasmo de siempre llegaron los niños y niñas de Villa Mabel a compartir una mañana de narraciones y juegos.
El desayuno fue bullicioso, entre risas, comentarios y música de fondo. A los pocos minutos --con la llegada de Elida-- se formó una ronda de sillas alrededor de la alfombra, convertida en el escenario, donde las palabras de la narradora tomaron vuelo frente a la mirada atenta de los presentes.
En esta oportunidad fue “Manzano, el arbolito que aprendió a ser feliz" el protagonista de la breve historia a partir de la cual se reflexionó sobre la importancia de los vínculos afectivos y, en particular, de las amistades.
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